Ironman Mallorca 70.3 – 11-5-2019 – Kalamos Special K Team 1

Hace unos meses cuando oí por primera vez que un buen grupo de compis del club iría a competir a Mallorca, nada menos que a un IM 70.3 me dije: “allí estaré yo también”. En seguida Cata y Susana se apuntaron a esta aventura para formar, lo que para mí era, el equipo perfecto. Las 3 con el mismo objetivo:

dar lo mejor que cada una teníamos y pasar el chip en tiempo para que cada una pudiéramos hacer nuestro segmento.

A priori no parece un objetivo demasiado ambicioso, pero para nosotras 3 sabemos que sí lo era.

Mallorca: El mayor reto hasta la fecha

Cata nunca se había enfrentado a aguas abiertas, lo que era de por sí ya todo un reto. Yo jamás había pedaleado 90 kms y encima con un pánico compulsivo a las bajadas en bici. En esta prueba tenía que enfrentarme a la subida al Puerto de Lluc y, lo que es peor, bajarlo después con sus 10 o 12 curvas en herradura que solo imaginarlo ya me ponía el pulso a mil. Y, por último, Susana, con su carrera tenía que hacer tiempo record para que pudiéramos terminar dentro del tiempo de corte.

Para todas y cada una de nosotras Mallorca era el mayor reto deportivo al que nos habíamos enfrentado hasta ahora.

Llegamos a Palma de Mallorca un 10 de mayo por la mañana. Que gran aventura.

Cogimos nuestro cinquecento y nos encaminamos a Alcudia, haciendo el trayecto del puerto que al día siguiente tendría que hacer Elena con su bici. Muchas bicis por el camino y hasta alguna cabra, que no era broma. En aquel momento todas llegamos a la conclusión de que podríamos enfrentarnos a lo que nos esperaba al día siguiente. Y con ese optimismo afrontamos juntas esta experiencia.

Llegamos al hotel y luego nos fuimos a la entrega de dorsales. Firmamos los papelotes, recogimos nuestras cosas, pulserita, foto… ¡esto es real y está a punto de empezar!

El Dia de la Prueba

Y así este equipo se pone en marcha con Cata nadando…

Mi primer medio Ironman, haciendo el segmento de natación, 1.900 metros. Llegado el gran día, agua es perfecta, ambientazo en la playa, animando a los compañeros que llegaban antes que yo casi llego tarde a mi salida. 8:37 am momento de estar delante del juez, sonido de salida y al aguaaaaa, brutal.

Mi preocupación era que la entrada no sería ni parecida a las que hago en la piscina, pero me acordé de todos los consejos que me habéis dado y me dije: “Cata, respira y a disfrutar”.  A unos 300 metros sacaron a una chica delante de mí, pero yo me repetía: “vas guay, así que tranquila”.

Tuve una sensación rara con el chip desde el principio, pensé que lo perdía, pero intenté olvidarlo. Pensaba, venga 100 metros y otra boya más. Iba sacando la cabeza para ir abriéndome hueco entre la gente y no me agobie por tener que nadar más de una ocasión a braza, eso también te hace avazar…jajaja!

Giro y ya están hechos los primeros 1.000 metros, paso de mirar el reloj, ni si viene gente detrás, concentrada y cómoda y a por la recta final.

En el momento que vi las boyas naranjas ya pensé: “Esto está hecho, ¡Cata! ¿Oyes a la gente al final animando?” Es una mezcla de euforia, ganas de llegar, nadar más rápido… Por fin, llego a la última boya, enseguida me pongo de pie y corro por el agua, tenía una larga transición por delante antes de llegar a donde estaba Elena y darle el chip.

half mallorca 2019 natacion

Y llegué a correr por esa alfombra roja que se me hizo larga, aunque con los ánimos de todos los que estabais allí, entre ellos mi compi de equipo Susana que estaba en un sitio estratégico, llegué hasta Elena pasando entre toda esa gente en la transición.

Como principiante, mi quemadura por el roce del neopreno y fotos sin postureo al salir del agua… la de cosas que tengo que aprender y mejorar.

Y Elena en la bici…

Llegó el gran día y ante los nervios y la tensión que llevábamos por dentro, yo intenté ser la parte tranquila del equipo. Aquí hemos venido a pasárnoslo bien y a disfrutar. Sin presión de ningún tipo. Yo me sentía eufórica. Mientras estaba en la transición siguiendo a Cata en su natación recordaba todas salidas al amanecer con Nieves de los meses atrás preparándome para este gran día, las salidas en Altea que tanto me hicieron disfrutar de la bici y de salir en grupo (con pincho incluido por fin), una experiencia totalmente nueva para mí que me encantó.

Segmento Ciclismo Half 70.3 Mallorca

Y llegó Cata por fin, yo no paraba de felicitarla mientras me pasaba el chip… era mi turno.

Salí a por todas con la ilusión del que hace algo grande por primera vez. Los primeros kilómetros rodando junto al mar fueron increíbles y pronto llegó el temido puerto. Pero lo cierto es que el paisaje, las montañas, todo era tan bonito que la subida fue muy disfrutada. Y, al llegar arriba, me dije:

“venga, Elena, ahora empieza ‘lo bueno’!”.

Al llegar a la primera herradura empecé a repetir como un mantra todos los consejos que Viti me había dado en Altea:

“frenas antes de llegar a la curva y entras con seguridad, rodilla interior doblada, la tomas de fuera hacia adentro y la mirada siempre buscando la salida de la curva”.

Y funcionó, salió perfecta. Y así la segunda, la tercera y todas las que vinieron después.

Cuando llegué abajo del todo, paré un segundo, respiré hondo y sonriendo pensé: ahora ya a disfrutar hasta el final. Pero al llegar al kilómetro 60 me encontré algo que no esperaba: el viento que empezó a soplar en contra no me permitía avanzar. No estaba preparada para esto, por más que me esforzaba, mi reloj me arrojaba con dureza que mi velocidad no subía de 18-19 kms/hora.

El viento te va comiendo

El tiempo se me echaba encima. Las 4 horas en las que tenía previsto llegar ya estaban aquí y aun me quedaban un montón de kilómetros por delante. No iba a ser capaz de cumplir con mi equipo, les iba a fallar. Después de tanto esfuerzo que habíamos hecho todas.

Y entonces pensé en Susi, que me estaba esperando con sus ilusiones puestas en ese chip que yo tenía que pasarle, en mis tres debilidades a los que les había robado tantas horas para estar ese 11 de mayo allí y recordé las palabras del Trainer después de la tirada larga que 10 días antes nos había preparado para que tomáramos conciencia de a lo que nos íbamos a enfrentar: “lo harán”.

Pues claro que lo iba a terminar… apreté todo lo que las piernas me permitieron y a 3 kilómetros de la transición donde me esperaba Susi rompí a llorar de agotamiento, rabia, nervios, emoción, de todas las sensaciones que llevaba guardando durante más de 4 horas.

Llegue temblando, pero feliz. Lo había conseguido.

Segmento de Carrera: turno de Susi

Con la espera del tercer relevo llega la carrera…

Me levanté temprano, ya no podía dormir más y quería acompañar a Miriam, a Cata y al resto de compis. En la arena, se sentían algunos nervios previos y a mí se me juntaba con una sensación muy rara, al ser el tercer relevo era la última en participar, empezaría a correr casi cuando ya todo estaría terminando. Tenía otra planificación que seguir, otros momentos a lo largo del día…

Los supporters estuvimos viendo el segmento de natación.  Casi a la vez que entraron nuestros relevos, unas motos de agua estaban sacando gente que no ha podido terminar. Si es que esto parece fácil, pero no lo es. Me voy de la playa tranquila pensando que Cata va bien, ella ha entrenado mucho, el mar está en calma, este es su momento y lo va a conseguir.

Le preocupaba la transición, “la más larga del mundo”, así que me coloqué en lo que parecía la mitad para verla llegar. Cata, ya lo has conseguido, ahora corre y ve a darle el chip a Elena.

Ahora es hora de desayunar para tener fuerzas…

Son las 10:00 de la mañana, me siento a desayunar con Susi, Cata y Sol. Atracón de huevos, tostadas, bacon, zumo… según mis cuentas más o menos hasta la 13h no empezaré a correr. 

Empieza a avanzar la mañana y a apretar el calor, miro al cielo y deseo que aparezca alguna nube, pero hace un día espectacular. Me voy hacia el hotel, llamo a Rober por el camino, él tranquilizaría mis nervios y sus palabras me acompañarían luego en la carrera:

“Susi, tienes que darlo todo hoy. No te guardes nada, que cuando llegues a la meta sepas que has dado el máximo.”

Pasan las horas y salgo preparada con mis 4 geles de Maurten. Son las 12 de la mañana y el móvil echa humo. Cata me dice que no me demore, así que voy hacia la transición y no paran de llegarme notificaciones de cómo van los kalameros. Por el camino me voy encontrando a los compis que están corriendo y les grito para animarles.

En la zona de relevos me siento a esperar en la sombra que da la parada de autobuses con Susi y Nur. Pasan los minutos, muchos minutos. Vienen Fabi y Cata a acompañarnos desde la valla. Nur se prepara para su carrera y cuando llega Viti sale a correr. Susi y yo vemos con ilusión cómo llega Carlos A., va a su ritmo y preparado para lo que queda por delante.

Han pasado las 4 horas que tenía previstas Elena, pero el tracker marca que están paradas en un punto fijo. En algún momento recuerdo que ya nos pasó en Italia, no es más que una estimación. Ya llegarán, ¡calma!

Suena el teléfono de Fabi, ¡la bici de Ali se ha roto! Qué mala suerte, ¡con lo bien que iba! Y, ¿dónde está Elena? No hay forma de concentrarse, intento calentar un poco para distraerme, tengo que estar preparada.

Finalmente llega Ali y Susi se va a correr, se les han roto los planes, pero tiramos para adelante con lo que hay. Para recuperar el optimismo, unos minutos después llega Miriam, que se está estrenando en su primer Half. Ali y yo la animamos, la bici se le ha hecho un poco dura al final, dice que hay mucho viento.🌬️

Elena… ahi viene.

Por finnnnn, veo al final de la recta como se acerca el rojo kalamero. Si, es Elena!!! Viene con la bici en una mano y las calas en la otra. Voy corriendo a su encuentro y cuando está más cerca se me encoje un poco el corazón. Elena es una tía dura, pero en su cara se refleja el esfuerzo, se ve que lo ha dado todo. Le doy un beso y un abrazo, pero casi sobre la marcha porque seguimos corriendo juntas… le digo que cómo la ayudo, que le llevo la bici… dice que no se puede, que la tiene que llevar ella. Le cojo las calas y veo como le tiemblan las manos. Llegamos a donde hay que dejar la bici y me agacho para coger el chip y ponérmelo, va al tobillo izquierdo. No ha sido el puerto ni la bajada, ha sido el viento al final lo que más le ha costado, pero ¡ya está aquí!

Pues allá vamos, hay que hacer 21 kms, ahora me toca cumplir con mis compañeras, no las puedo defraudar. Avanzo deprisa por la transición, pensando, no sé si con este calor podré hacer los 10 primeros a 6 min y el resto a 6:30, tengo el estómago vacío y los 4 geles esperando.

El primer kilómetro pasa rápido, con la adrenalina del inicio que te empuja, pero ya me doy cuenta que no es el ritmo que yo puedo mantener y bajo un poco. No es la carrera que me esperaba, cada metro que pasaba me sentía que estaba metida en una película de zombies. Esto nadie me lo había dicho, soy la única que va corriendo (y no es que yo sea muy rápida), a mi alrededor veo el color de las pulseras y me doy cuenta que el resto lleva unas 6 horas… esto va a ser largo y voy a estar muy sola.

El primer avituallamiento llega pronto. Un par de botellas de agua por la cabeza y un plátano, ya puedo tomarme los geles tranquila y sigo a mi ritmo, concentrada en mantener el ritmo cada kilómetro.

Me encuentro a Susi por el camino y eso me da energía. Hay un montón de controles del chip, pienso que así las chicas van a poder ver cómo voy y evita tramposos que recorten por el camino. Sigo adelantando a todo el mundo, echándome agua por la cabeza en cada avituallamiento (ya voy empapada, me he pasado). Me acuerdo de Miriam y el maratón de Valencia cuando veo una pareja de italianos, no pueden ir delante de mí si están más jodidos que yo, así que aprieto y les adelanto. Esta estrategia funciona.

Llegamos ya a la playa, aquí el trayecto es más animado, pero pega el viento en contra y levanta arena. Hay un puentecito, lo odio, pero me recuerda nuestros entrenamientos por el Pinar. Veo a Cata esperándome y me pregunta que tal voy.

¡Primera vuelta terminada! ya sabemos lo que hay. La segunda vuelta me está saliendo más lenta, maldita sea, hay una recta que parece el desierto y me estoy despistando entre los zombis. Me acuerdo de Rober y empiezo a apretar el ritmo, que me van a pillar en el tracker a mi ritmo tortuga. Y me acuerdo del Trainer que me dijo que en la segunda mitad tengo que poder ir más rápido que en la primera.

El ánimo del equipo

Al terminar la segunda vuelta están todos los kalameros en los laterales animándome, ellos ya han terminado, sólo quedo yo por llegar y empiezo a echar cuentas de los minutos que me quedan, con la emoción ya siento que voy volando.

La tercera vuelta, ya es la última, tengo un poco revuelto el estómago, pero me concentro y espero un poco antes del último gel. Saber que es el final te da alas, pero veo el reloj y este kilometro me ha salido a 7, mierda. Empiezo a pensar que quedan 3 kilómetros, aunque queda más, y aprieto, a la cabeza se le puede engañar…

Ya estoy en la playa, hay ambientazo, alguna gente pasa con sus medallas al cuello, yo quiero una de esas. Los niños te chocan las manos y me acuerdo de mis niñas y me empiezo a emocionar. Sigo adelantando a todo el que veo. Ahí está el fotógrafo empanao, me paro, le digo en inglés que me haga una foto, se coloca y echo a correr. Pienso:

“Ya puedo correr más rápido, que si me da para hablar es que no voy a tope.”

Me duele todo, pienso en el maratón y si tuviera que hacer 21 kms más me muero, pero aquí ya estamos terminando. Los últimos dos kilómetros siento que voy lo más rápido que puedo, voy a llegar asfixiada, pero es que están esperando. ¡Ya las veo entre la multitud, están con la bandera!

Y terminamos:

Vamos corriendo como locas por la alfombra roja, ¡ya hemos llegado!

La euforia que sentimos al entrar en meta de la mano no la olvidaremos jamás. No podríamos imaginar una competición ni un equipo mejor del que hemos tenido.

Pasado el arco nos fundimos las tres en un largo abrazo. ¡Que lo hemos conseguido!

Agradecimientos

Gracias a nuestras familias y a Dani, Jesús y Rober, por apoyarnos desde casa y aguantar toda la preparación.

Gracias a nuestro entrenador José, por creer en nosotras, por toda la caña y los consejos.

Ha sido una prueba INCREIBLE, para nosotras, la primera prueba importante por relevos que hemos hecho, hay que reconocer que se nos ha dado muy bien, dimos lo mejor de cada una y llegar juntas a meta, con ese ambientazo y el apoyo de este pedazo de club, fue realmente emocionante.

Mallorca ha sido sencillamente perfecto. Todavía hoy cuando escribimos estas líneas nos emocionamos reviviendo ese gran día. Seguro que seguirá siendo así durante mucho tiempo. A partir de ahora toca seguir trabajando, buscando nuevos retos y engrosando esas listas kalameras que tanto nos gustan.

Susana, Elena y Cata

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Elena

3 comentarios
  1. Chus
    Chus Dice:

    Que pasadaaaa!!!! Lloro solo con leerlos… asiq… me imagino que haberlo vivido ahi ya es de otro planeta!!!! Sois puro ejemplo de sacrificio, esfuerzo y lucha!

    Responder

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