Cto España Media distancia Ibiza

CRÓNICA Cto. de España Media Distancia IBIZA 🏊‍♂️ 🚴‍♂️🏃‍♂️ EQUIPO FEMENINO

Campeonato de España Media Distancia, desde otros ojos

*Esta crónica ha sido escrita desde lo que podría pensar cualquier persona que nos ve desde fuera. La hemos escrito entre las 4, pero podría haber sido escrita perfectamente por cualquiera de las personas que nos acompaña en cualquiera de las pruebas. En este caso, hemos querido personificarlo desde los ojos de la madre de Pau, porque ahí estuvo, al pie del cañón, ¡animándonos a cada una como si fuéramos una hija más! A las pruebas nos remitimos, cuando en cada foto de llegada a meta, la vemos sonriendo y aplaudiendo, ¡sintiendo cada llegada como si fuera la suya!*

Es sábado, día previo a la prueba, y por fin, las 4 guerreras se van a juntar en Ibiza, una tierra que las estas esperando con los brazos abiertos y con el mejor regalo que les puede hacer… buen tiempo, aguas cristalinas, nada o casi nada de viento y un ambiente inmejorable, donde se respira deporte, triatlón, compañerismo y sobre todo, ganas, muchas ganas de disfrutar cada minuto de la prueba. 

Me acerco al descansillo de las escaleras de las habitaciones en las que estamos durmiendo y veo a 3 chicas vestidas con camisetas de Kalamos, ¡ellas, tienen que ser ellas, pienso!

“Paula, corre, que veo a las chicas de Kalamos!”

Paula baja corriendo y, efectivamente, se funden las 4 en un abrazo. Me las presenta y por fin pongo cara a la armada femenina de Kalamos que ha venido a esta prueba, Marta, Diana, Paula y Chus. Marta me felicita por la joya de hija que tengo y me agradece una y mil veces que nos hayamos traslado hasta allí para apoyarlas, resaltándome que vamos a ser los únicos supporters allí presentes y que cualquier ánimo, aplauso, grito, sonrisa o gesto que les podamos hacer va a valer por un millón. ¡No hay presión!

Miro sus caras antes de que se vayan a hacer sus cosas, desprenden ilusión, energía y algo de nerviosismo que se les escapa a través de sonrisillas tímidas. Se organizan el día, van a salir en bici un rato, junto con Jon y Emilio, y luego un chapuzón en el agua. Paula sé que va a pasar del agua, pero se irá a dar un paseo y ver cómo está el panorama. El resto del día, no vuelvo a verlas, sé que entran y salen varias veces, supongo que van a recoger dorsales, a la charla técnica, hacen compra para la cena, se aseguran de tener todo lo necesario y hacen el check in de la bici. Paula se queda con nosotros a cenar en el apartamento y el resto se reúne en una de las habitaciones para cenar su plato correspondiente de pasta y ultimar algún que otro detalle. A descansar, mañana será el día, podrán sacar toda su garra, y ¡verá la luz todo el esfuerzo que han hecho estos meses para poder llegar hasta aquí! 

Solo personas como ellas, y gente que compartimos su día a día, sabemos todo lo que hay detrás: madrugones, dobles sesiones, mañanas enteras dedicadas a entrenar, renuncias… y llevando una vida normal (familia, trabajo, estudios…). Son admirables, y transmiten tanta pasión y lealtad por lo que hacen, que nos hacen felices a todos también. Así que… ¡que empiece la fiesta!

Domingo, ¡vaya madrugón…! 5.20 suena el despertador, mucho les tiene que compensar para ¡levantarse un domingo, en Ibiza, a estas horas! ¡Lo que habría que hacer es remolonear en la cama, desayunar tarde mirando al mar, tumbarse en la arena y dejarse llevar por el sonido de las olas, pero no! Aquí, a las niñas, les gusta esto del triatlón, y ahora, toca preparar el desayuno, asegurar de que todo lo que no llevaron ayer a las mochilas se lo llevan, tranquilizar los nervios… y encaminarse por el frio de la mañana a lo que será la salida al agua. 

Mientras revisan sus bicis, vemos como poco a poco va amaneciendo. Se anima la T1, van llegando todos los participantes. Marta se convierte en la peluquera oficial de las chicas que compiten, Diana y Chus observan el mar, igual le están lanzando un conjuro o algo, ¡están tan concentradas! y Paula, bueno, Paula tiene un pequeño susto en el que pierde su chip, pero lo vuelve a encontrar. Como ella misma ha dicho, “¿¡te imaginas que no fuera mi chip!?” Pero todo queda en una anécdota que provoca unas pocas risas aunque en el fondo están todas por dentro con el susto en el cuerpo.

Empieza la llamada a cajones, y ahí se van las cuatro, en bloque, una piña, nos miran una vez más, saludan, nos abrazan y se colocan en su grupo. Jose está justo en el cajón de detrás, y le da un abrazo a cada una. Se ponen en línea de salida, música, segundos agónicos, donde da tiempo a revivir toda una vida y por fin, ¡suena la bocina! Se lanzan, pasarán unos 35/40 minutos hasta que vuelva a verlas, y poco a poco, voy viendo como esos gorros morados que llevan, se van alejando y se pierden por detrás de la isla. La llaman la isla de las ratas, ¡espero que solo sea por la forma que tiene! 

Para cuando están volviendo, ya se mezclan todos los colores de gorros posibles. Se van acercando, veo como se empiezan a distinguir mejor los gorros, los neoprenos y empiezan a salir del agua, Paula, Marta, Chus y Diana, todas fuera. 

Salen sonriendo, con ganas, neoprenos a mitad de la cintura, y se dirigen a por sus bicis. Yo voy corriendo al lado por el cual saldrán con la bici, ¡parecen eternos esos pocos minutos que tardan en ponerse cascos, calas, gafas, comida! Pero finalmente, tal y como salieron del agua, van pasando por el punto de salida de la bici. Paula, sonríe, Marta, sonríe, Chus, sonríe, Diana, sonríe. Parece que, en vez de ir a dejarse la piel sobre la bicicleta para después de casi 90km meterse una media maratón para el cuerpo, se van a tomar unas cervezas y a darlo todo en la pista de baile y es que la alegría con que afrontan la prueba no se puede expresar con palabras así que ¡Todo en orden! Porque el objetivo de disfrutar se iba cumpliendo.

No las voy a volver a ver hasta que vuelvan para la T2, son unos 85km, me han dicho que no es un recorrido muy complicado, pero si con un asfalto bastante feo y eso aumenta el riesgo de imprevistos como pinchazos, caídas… Tengo el ojo puesto en las chicas del Marlins, son la competencia directa… 

¿Qué pasó durante esas 3 horas de bici? Por lo que luego me contaron, fue un circuito muy asequible, aunque llegó a llover un poco, y eso dejó el asfalto en algunos tramos más mojados. Hubo varios pinchazos y gente que tuvo que pararse. Por suerte para nosotros, nuestras 4 chicas llegaron a la T2, sin incidentes y listas para empezar el segmento de carrera. 

Aquí, les toca dar 3 vueltas a un circuito de 7km. La gran mayoría del circuito es bastante planito, a excepción de la temida parte del castillo donde tienen que hacer frente a una cuesta para entrar al castillo, un suelo de adoquines y piedras ¡poco fiable! Madre mía, solo me venía a la cabeza el tobillo malherido de Chus. Y otra cuesta, que además acaba con un restaurante donde la gente se sienta en las escaleras tomando algo y mirándote, ¡sin dar envidia! Y una tercera cuesta que pasa por debajo de un túnel y acaba en un camino de arena y piedras. Una vez ahí, ya vuelven hacia la meta y vuelta a empezar, no sin antes pasar por una cuesta abajo que yo creo que más de uno, se habrá pensado si bajarla ¡rodando, de culo o de cabeza!

Lo bueno de que sean vueltas de 7km, es que eso me permite verlas varias veces y por varios lados. Me coloco tanto en el comienzo de la meta, como justo al final de la cuesta abajo. Cada vez que pasan, miran, sonríen, y siguen su camino ¡saben que lo tienen ya cerquita! En una de las vueltas, hay un hombre que anima a su manera, lleva una diadema con cuernos de diablo y un altavoz con música. Se pone a correr con el resto de los participantes y así, o les acaba sacando cara de asombro por no creerse lo que estaban viendo, o logra animarlos y que se vengan arriba. Hablando luego con Paula, ¡me dice que no sabe si llego a soñar con este hombre o si realmente era cierto que estaba por ahí!

Chus acaba de acabar su segunda vuelta y me grita que Paula y Marta deben estar a unos 15 minutos. Me preparo en meta y cojo la bandera. Me han delegado la misión de ir entregando la bandera a cada una de ellas a medida que van cruzando la meta, y ahí estoy, ¡deseosa de verlas cruzar!

¡Veo a Paula! ¡Su determinación, su sonrisa cuando gira para encarar esos últimos 50 metros! ¡Ya está aquí! ¡La veo, le doy la bandera y cruza orgullosa esa meta, con la bandera en alto! 

Marta, ¡le toca a Marta! Esa sonrisa que no le ha faltado ni un segundo, se acerca, le doy un abrazo, un beso y ¡tenemos a nuestra segunda guerrera cruzando la meta! Mas emotivo aún, son los abrazos que se dan Paula y Marta una vez pasada la meta. Es un orgullo ver como comparten alegría y emoción.

Al poco, asoma Diana, ¡quien parece que puede correrse otra media maratón más! Repetimos ritual, ¡bandera, meta, abrazos! ¡Y nos queda una última por cruzar…! Le pregunto a Paula si Chus podrá acabar, y firmemente me dice, que ¡acabará! No tiene duda. Y así es, la vemos llegar y esta vez es Paula quien se encarga de darle la bandera.

La agarra y cruza, nuestra cuarta guerrera cruza y ¡ahora sí! ¡Se abrazan las cuatro! Se acerca Jose, las felicita, ¡lo han logrado! Alcanzar a Marlins se les ha resistido, pero, haber cruzado meta, les ha permitido mantener el tercer puesto en la general y eso, ¡es digno de celebración!

Los cinco, bueno, las chicas con su “trainer”, se hacen la ansiada foto de finishers que significa algo más que terminar una prueba. Paula me ha contado muchas veces la suerte que tienen de tener a Jose. Siempre atento, con su peculiar manera de ser cercano con la gente que aprecia. Este es mi peculiar homenaje para él. Increíble foto de los cinco.

Cuando finalmente salen de las zonas de avituallamientos y podemos hablar, me cuentan sus batallas durante la carrera. Como Marta, Diana y Paula se iban retando para alcanzar a las de Marlins, como se gritaban “turrón” por el camino para motivarse con la tableta que les esperaba al final de la carrera, y una y mil historias que solo puedes vivir y comprender, ¡cuando haces locuras de esta dimensión y las haces compartidas!

Unas horas más tarde, acudimos a la entrega de trofeos, ¡no nos dejamos ni uno! Mi primera prueba como supporter y no hago mas que verlas subir al podium, una y otra vez, con esas caras de alegría y sonrisas que no borran de su cara en lo que queda de día.

Paula quedó primera de su categoría, Diana, tercera de la suya. Además, se entregaron los premios de copa, donde tanto Marta como Diana, quedaron primeras de sus respectivas categorías y el equipo de chicas del Kalamos, quedó tercero del campeonato de España.

Vivir algo así, ¡no tiene precio! Al final, se resume en un sentimiento de equipo, donde el bien común, queda por encima de las aspiraciones personales, donde sabes qué si tú lo haces bien, el equipo mejora y qué si tu compañera lo hace bien, tú también mejoras. En eso radica uno de los principios fundamentales del deporte, ¿no? Compañerismo. Y ahora… a por más, y como bien decían los mosqueteros,

“Todos para uno y uno para todos”.

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