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Crónica de Maratón de New York 2016

En noviembre de 2007 Fabi corrió su primer maratón en Nueva York, con nuestro querido Charly.

Yo fui de supporter, como siempre he hecho durante muchos años. Desde el primer momento la ciudad me enamoró, nos enamoró a todos los que fuimos allí, correr en Nueva York era un sueño, una experiencia que a mucha gente le gustaría vivir, para mí era impensable que algún día ese sueño se pudiera hacer realidad, nunca me había puesto unas zapatillas de correr, ni me lo planteaba.

En el verano de 2008 una fractura de fémur de mi hijo Ignacio  hizo que nos quedáramos sin vacaciones así que decidí que tenía que hacer algo más y empecé a correr… a finales de agosto de ese año hice mi primer 10 km y ahí empezó todo…

Correr en New York

En el año 2010 volvimos a Nueva York y en el 2011 otra vez y la última en el 2014, siempre de acompañante, y aunque hasta entonces no había hecho más que carreras de 10 km, o de algo más, como Cercedilla,  me fui de allí pensando que en algún momento de mi vida me gustaría vivir la experiencia de correr en Nueva York. Correr un maratón aún quedaba lejos de mis expectativas,  pero en la vida nunca sabrás de lo que eres capaz de hacer si no lo intentas así que en el 2015 me  probé en la larga distancia, primero en la media maratón de Madrid (hice las dos, la de marzo y la de abril) y en noviembre en el maratón de Valencia, la experiencia me encantó y disfruté al máximo. A finales del 2015 Fabi me animó a apuntarme al sorteo de NY y así lo hice, nos apuntamos los dos y tuvimos la gran suerte de que nos tocó, todo estaba de nuestro lado así que era el momento.

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La ilusión, ganas de correr y esta oportunidad por encima de todo

La preparación del maratón, como ya sabéis, es dura y desde Valencia arrastraba dolores en los Aquiles que durante el año he ido controlando con nuestro fisio en las Rozas, en julio tuve una contractura muscular muy fuerte en la espalda con afectación nerviosa, que me impidió entrenar durante más de un mes y estuve a punto de tirar la toalla porque ya iba muy justa, los dolores de espalda aún seguían y mis tendones seguían resintiéndose pero me podían la ilusión y las ganas y una oportunidad como esta no surge siempre así que decidí tirar para delante y entrenar con cabeza, escuchando a mi cuerpo.

Sabía que no iba a ir tan bien preparada como en Valencia pero que iba a darlo todo.

Y llegó el momento… el viaje a New York….lo primero era adaptarse al horario que no fue difícil, en segundo lugar, comer bien, algo prácticamente imposible en NY y tercero, descansar todo lo posible que también fue difícil.

Brooklin, Queens, Bronx, Central Park….

El día de la carrera se hace muy largo, nos levantamos a las 4:30 de la mañana, cogimos el autobús a las 5:30, te llevan a la salida en Staten Island y nosotros salíamos en la oleada de las 10:40. Nos llevamos comida para desayunar allí, mantas y plásticos para aislarnos del frío y poder tumbarnos a descansar hasta que empezara la carrera.

En todo momento estuve tranquila y relajada hasta que llegó la hora de entrar en el cajón, Fabi se vino conmigo a pesar de haber podido salir en la segunda oleada, para mí era importante que él estuviera ahí y para él era su 5º maratón en NY… ese momento es muy emocionante, todos en silencio, escuchando el «Love America» te pone los pelos de punta y se te hace un nudo en la garganta….pistoletazo de salida, íbamos de los primeros del cajón, directos al puente Verrazano, me sentía muy bien, llevábamos buen ritmo e íbamos disfrutando de las increíbles vistas que teníamos a ambos lados y entramos en Brooklin, impresionante!! Gente a los dos lados animando, cantando y grupos de animación en la calle, los kilómetros pasaban casi sin darnos cuenta, seguíamos a un ritmo cómodo pero apretando un poco, las avenidas son largas, rectas y sin complicaciones….

Entramos en Queens, la animación aún es mayor y eso ayuda mucho. Durante toda la carrera hay avituallamientos cada dos kilómetros, bebemos en casi todos y cada 7 kilómetros nos tomábamos un gel… llegamos al km 20, las piernas empiezan a notar el cansancio, me doy cuenta que tengo una rozadura en la parte interna del brazo y escuece mucho, el recorrido se va haciendo más exigente, llegamos a un pequeño puente que se me hace muy cuesta arriba pero sigo intentando aguantar el ritmo… y encauzamos el Queensbridge

A partir de aquí empieza lo duro,

El puente es eterno, todo cuesta arriba, en la mitad está el km 25 y me empieza a fallar la cabeza, bajo mucho el ritmo, solo pienso en llegar a la milla 17 donde espero ver a Fer, Gonzalo e Ignacio, continuamos hacia Manhattan, 1ª avenida a la altura de la calle 60, llegamos a la calle 77 donde estaban los niños, nos animan, nos abrazamos y continuamos, sorprendentemente es todo subida hasta la calle 127, esto no me lo esperaba…

El famoso muro de la maratón

maraton-new-york-2016-ALICIA2Las piernas no me van y empiezo a sentir un fuerte dolor de estómago, ya estamos en el km 30 pero a partir de aquí los kilómetros se me hacen eternos, pasamos el duro puente al Bronx, la animación continúa siendo increíble pero ya ni me entero, solo pienso en llegar a la meta como sea, sacando fuerzas de donde no tengo, Fabi me anima y se acopla a mi ritmo, pienso en toda la gente que estará pendiente de mí, en los niños que estarán esperando  para vernos otra vez en la milla 25 y así, andando, corriendo, a duras penas subimos por la 5ª avenida, todo cuesta arriba hasta que entramos en Central Park, voy pendiente de ver a los niños, los encontramos y me pongo a llorar, apenas quedan 2 km para llegar y sólo pienso en eso… esto lo acabo como sea y saco fuerzas pero el dolor de estómago se me va haciendo más intenso con el esfuerzo y a 800 m de la meta me da un fuerte pinchazo en un costado, me tengo que parar, la gente me anima y arranco a correr… ya no quiero pararme, y pienso «no te pares, ya lo tienes ahí, 400 m y se acabó» y por fin veo la meta….

Fabi me dice «disfrútalo» «ya está» es el momento de cambiar la cara y sonreír, a pesar del sufrimiento, del cansancio, del esfuerzo, mezcla de sentimientos, ganas de reír, de llorar, siento una gran emoción, nos abrazamos y me entregan la medalla de la que me siento enormemente orgullosa y feliz, ha merecido la pena, ese momento no me lo quita nadie.

Quiero dar las gracias a Fabi por estar conmigo y aguantar a mi lado toda la carrera, no sé qué habría hecho sin ti…. a Fer, Gonzalo e Ignacio por estar ahí dándonos ánimo y cariño, a todas mis amigas del padel que me animan siempre y sé que estaban conmigo en la distancia y, especialmente a todos mis compañeros de Club Kálamos en su versión 2.0 que estuvieron siguiéndonos a través de la aplicación, sé que estabais con nosotros y os sentíamos  a todos muy cerca….

 

Agradezco enormemente todo el ánimo y todas las muestras de cariño que he recibido estos días a través de cualquier medio, a TODOS os dedico un trocito de mi medalla.

Hasta la próxima!

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World Marathon Majors: Un Grande que consuige los 6 Grandes

Como tantas veces hemos oído, un día te levantas con otra actitud y decides que quieres cambiar tu rumbo, hacer cosas diferentes. Introducir en tu vida nuevas rutinas que te puedan aportar un mayor bienestar físico, mental o emocional. En ocasiones la historia no llega a la primera curva. Querer cambiar no significa mucho. Es solo el primer paso. Lo complicado viene luego, cuando tratas de poner en marcha la maquinaria y tienes que enfrentarte a tu día a día con esa nueva inercia.

Los 6 Maratones Grandes: The World Majors

 Hace 10 años conocí a un muchacho de mirada cristalina que empezaba a correr.

Unos meses antes había hecho su primera San Silvestre Vallecana y le estaba encontrando el punto a eso de quemar zapatilla. Acudía a nuestras primeras quedadas con cara de «quéhagoYoaquí!» Estaba naciendo un club de atletismo con gente de lo más variopinta. Profesionales y semi, globeros y populares, ejecutivos y curritos, juniors y veteranos… Cada uno con su personalidad, su historia y sus circunstancias donde todos éramos uno más.

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Cid parecía una tipo normal, con un trabajo normal, unos hábitos normales, una familia normal y simplemente una nueva afición. Sólo un detalle llamaba extraordinariamente la atención.

“¿Por qué a este cada vez que le dicen una marca te calcula el ritmo por kilómetro?”… Con el tiempo destapamos que su afición por los números no es normal.

Run2Chema 178Junto a Ferkal y Carol aparecían por allí otros dos conocidos de la afición, Charly y Fabi. Dos exitosos cuarentones que venían de correr NY. La pasión con la que hablaban de aquella cita creo que fue determinante para que varios de nosotros, cada uno a su ritmo, nos lanzásemos a la conquista de los 5 grandes de la época:

NY, Boston, Chicago, Berlín y Londres.

Una cita, ½ Maratón de Getafe y una buena marca fueron suficientes para que Cid se metiera en el lío. Eran nuestras primeras carreras juntos y fuimos varios en un mismo coche. De vuelta a casa alguien dijo que su marca otorgaba billete directo para NY. Tardó en apuntarse lo que dura un trayecto Getafe – las Rozas por la M-50.

 

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Acompañado de su inseparable sufridora, Patri, su manager oficial para todo lo que huela a farra, Marcos y sufridora respectiva, aterrizaban en el JFK justo cuando el mes de octubre tocaba a su fin, a tiempo para celebrar Halloween y horas antes de que un tal Obama se convirtiera en el primer presidente negro de los Estados Unidos. Como preludio de lo que les esperaba una Limo les conducía en su entrada a la Gran Manzana a ritmo de Frank Sinatra. La vuelta tengo entendido que fue en transporte público.

Un par de días después, el 2 de noviembre de 2008 llegaba en taxi a la puerta de mi apartamento al filo de las 6 y camino del Ferry de Staten Island. Estuvimos un par de horas desayunando y esperando nuestro turno en la primera oleada. Recuerdo perfectamente la ropa y el equipo que llevábamos para aguantar la espera. Un grande no es solo lujo. Lo típico de estos eventos es que tras una compleja logística de aproximación a la salida te hagan esperar al raso un par de horas antes de ser reconducido hasta unos corrales atestados de gente sudorosa donde esperar de nuevo. Parece increíble que te puedan cobrar por todo esto, pero honestamente creo que es una de las locuras más reconfortantes que ha inventado la humanidad. Por delante 26.2 Millas, 42.195 metros de un magnetismo irresistible donde todo es posible.

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Yo diría que aquellas 3 horas y pico marcaron para siempre a Cid.

Entrar en la mágica curva de First Avenue con una bandera de España de 20m y miles de personas jaleándote no es algo a lo que los terrícolas estemos acostumbrados. Cual viejo roquero sobre el escenario, alimentado exclusivamente por la magia del directo, Cid ha repetido viaje hasta en 4 ocasiones.

Sin excentricidades, con constancia y humildad año a año ha ido recorriendo el camino. En 2009 cayó Chicago. La ciudad del viento le dedicó un día casi perfecto para su deleite. En Berlín se plantó en 2010. La lluvia, ausente los 30 años previos no faltó a la cita. No quedó ni una gota en el cielo. Eran los mejores momentos de Cid, “el desnutrido”, aquel que perdonaba cervezas y se alimentaba a base de pasta sin salsa para acariciar un sub 3 resistente. Ese mordisco a las 3 horas que caería accidentalmente en Barcelona, su cuna, la ciudad donde vuelve la vista para verse junto a su padre en una pista de atletismo y donde pondría pasta para que convirtieran en el séptimo Grande.

En 2013 cayó Londres, posiblemente la ciudad donde más tiradas ha hecho entre reunión y reunión camino de un maratón. Boston, la más legendaria llegó en 2015 con viento, lluvia, granizo… mucha dureza para un recorrido ya de por si exigente. Con su mítico Heart Break Hill y una interminable sucesión de toboganes llevó al límite su resistencia y determinación. Hoy puede decir con orgullo sin duda que esa medalla también le pertenece.

Y ahora ha caído Tokyo. Creo que nadie hubiese despreciado la oportunidad de estar allí. Yo me consuelo habiendo compartido un buen trecho de este camino. 3 citas y sobre todo una infinita sucesión de sesiones de cinta.

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Hasta que Tokyo fue nombrado grande solo conocía a un hombre capaz de completar los cinco grandes. La escena de su entrada a meta es imborrable. La de un hombre de hierro que rompía a llorar abrazado a su mujer. Esta vez son seis Grandes. La hazaña ha evolucionado. Tenemos nuevo protagonista y otra estampa para el recuerdo. Esta vez es un hombre que 10 años después parece que llega a su primera meta. Es la foto de un exultante vencedor que grita hasta el infinito su victoria, escoltado y anillo en mano, mientras alza la mirada en recuerdo de toda esa gente que ha sido su apoyo y tiene hueco en su eterna camiseta.

 Tiembla Londres 2016!